lunes

el viaje de nito

morseamos para ir a ver la de coco channel tarde, y nos pusimos las mismas sandalias. yo me comí la bolsa entera de pochoclos santander y ella se tomó íntegra la botella de agua.
-pepe sufrió no comer pochoclos y yo sufrí mucho la decisión de salado en vez de dulce-

a la salida nos peleamos de si el actor estaba bueno ó no, a mí no me gusta le digo, y mi argumento más sólido es que por proporción a tatou, él es muy enano. que finalmente todos terminan siendo pigmeos cuando uno los ve in the real world.

apenas llegué me avisa que le abrió la puerta de su edificio a miguel angel cherutti y que es muy enano, que viajo en ascensor con él y que está arruinado.
y a la media hora me empezó a mandar mensajes: que no era cherutti, era el otro.
nito artaza le digo.
-si, si, ese-

domingo

*
sentado en el cordón
tomando pepsi en la lata

*

miércoles

están hablando del faso

viernes


*tempestades de acero le pondría de título.

pienso cuando

se acaba el shampoo, y lo apreto y lo golpeo y pienso
en todas las veces que me lavé con shampoo de más
y
entonces
intento hacer espuma
adentro del frasco
metiéndole agua

e intento decidir que es mejor

lavarme siempre con más shampoo del necesario, sabiendo que después voy a autorecriminarmelo cuando no hay más
ó
lavarme siempre con la medida justa, sabiendo luego que bue, no hay más pero con menos no me podía lavar ché, culpar a montoto, digasé la suerte, en fin.

existenciales I
proximamente II y III

también me pasa con el detergente.
hola.

lunes

balcarce

recibimos a la chu y sus vacaciones del canadá con un gran asado que continuó en el ahora reabierto pub de nuestra adolescencia, luchando por pasar para ¨ir arriba¨ó para ¨ir abajo¨ unas cuantas veces hasta que el nivel de alcohol de pepe me obligó a emprender la retirada.
ya casi durmiendo prendí la luz de la habitación después del ruido que me despertó. y sí, era pepe que había rodado al piso con sábanas frazadas y acolchado, y lloraba y se reía tentada y en pedo con el sillón cama dado vuelta encima de ella.
preocupada le pregunté si se había dado la pata de hierro del escritorio en la cabeza, y no hacía más que llorar y reírse hasta que desde la maraña de pelos llanto y rimmel corrido me dijo: estoy re gordaaaa.

en un mes nos mudamos juntas, yo la quiero mucho a ella, y ella a mí creo que también.